"LA ÍNSULA PARAGUAYA", Eric Courthès, Ponencia del X Congreso del C.E.L.C.I.R.P, Charlottetown, Isla del Príncipe Eduardo, Canadá, 6-8 de julio de 2006

Eric Courthès

" Cualquier hombre lleva en sus adentros una isla, una isla cuyos contornos van cambiando según sus fantasías, como una nube va deformándose a merced del viento. Imagen del refugio, o esperanza de exotismo, la isla puede ser también promesa de aventura, o reto ante lo inasequible." Yves La Prairie, prefacio de L'Ile de Pâques, journal d'un aspirant de La Flore, Pierre Loti[14]

17 abril
LA ÍNSULA PARAGUAYA
LA ÍNSULA PARAGUAYA
(Ponencia del X Congreso del C.E.L.C.I.R.P, Charlottetown, Isla del Príncipe Eduardo, Canadá, 6-8 de julio de 2006)
"Era vea un solo ver agua. Agua y después más nada. Más nada.
Aparece en eso una islita. Apenas vea si usté podía hacer pie de tan chiquitita que era. Cabía a lo más uno solo parado, derecho, y sin moverse porque sinó se iba al fondo Y pura agua alrededor. Aparte de eso, más nada. Más nada.
En eso, a unos veinte metros, la misma islita. No otra, no vaya creer, no, la misma, vea, igualita. La misma, únicamente que dos veces, una a unos veinte metros de la otra, chiquititas las dos, tan chiquititas que arriba de ellas no cabía más que uno parado, derecho. La misma islita dos veces, pura agua alrededor, y después más nada, más nada.
Al rato había tantas, digo había aparecido tantas veces, la misma islita, que usté podía pasar saltando de una a la otra, sin miedo de meter la pata en el agua. Y no bien usté había terminado de saltar de una islita y me va creer vea si le digo que era siempre la misma, no había vea terminado de saltar que ya estaba apareciendo otra vez la islita entre las dos, cosa de que si usté esperaba vea un minuto, vea, podía haber pasando caminando lo más tranquilo. Así hasta que se vio que todas las islitas estaban queriendo formar una sola. Quedó la islita grande y alrededor pura agua. Pura agua y después más nada. Más nada.", El limonero real, Juan José Saer, B.S.A.S., Seix Barral, Biblioteca Breve, 2002, (1974), p.149.
1) La Ínsula Barataria
En nuestro ensayo epónimo[1], procuramos demostrar que el Paraguay en diacronía, desde la Cédula real de 1527, hasta las comunidades menonitas de hoy en el Chaco, y en otras partes[2], pasando por un sin fin de comunidades sin transculturación[3] con las demás, tal como fue el caso de las ínsulas jesuitas[4] en el XVIII, y en sincronía, por las actuales comunidades indígenas y extranjeras, que vuelven a formar una Babel[5] horizontal en el Chaco, conforma hoy una constelación multicultural y multilingüe, un archipiélago cuyas ínsulas no se conectan entre sí, o peor son víctimas de presiones de parte de los otros grupos, como es el caso de las comunidades indígenas[6].
Un archipiélago de ínsulas por lo tanto que no conforman netamente una homogeneidad nacional y en lugar de transculturar entre sí, deculturan e incluso aculturan a los grupos dominados, en especial a los indígenas del Chaco bajo la tutela de menonitas, misiones religiosas de diversas índole y O.N.G, cuyos intereses se extralimitan a veces de lo proselítico y/o humanitario[7]…

La ínsula paraguaya
Eric Courthès
(Universidad Católica de Asunción)
C.E.A.D.U.C.
"Era vea un solo ver agua. Agua y después más nada. Más nada.
Aparece en eso una islita. Apenas vea si usté podía hacer pie de tan chiquitita que era. Cabía a lo más uno solo parado, derecho, y sin moverse porque sinó se iba al fondo. Y pura agua alrededor. Aparte de eso, más nada. Más nada.
En eso, a unos veinte metros, la misma islita. No otra, no vaya creer, no, la misma, vea, igualita. La misma, únicamente que dos veces, una a unos veinte metros de la otra, chiquititas las dos, tan chiquititas que arriba de ellas no cabía más que uno parado, derecho. La misma islita dos veces, pura agua alrededor, y después más nada, más nada.
Al rato había tantas, digo había aparecido tantas veces, la misma islita, que usté podía pasar saltando de una a la otra, sin miedo de meter la pata en el agua. Y no bien usté había terminado de saltar de una islita y me va creer vea si le digo que era siempre la misma, no había vea terminado de saltar que ya estaba apareciendo otra vez la islita entre las dos, cosa de que si usté esperaba vea un minuto, vea, podía haber pasando caminando lo más tranquilo. Así hasta que se vio que todas las islitas estaban queriendo formar una sola. Quedó la islita grande y alrededor pura agua. Pura agua y después más nada. Más nada." (Saer 1974: 149)
1) La Ínsula Barataria
En nuestro ensayo epónimo, procuramos demostrar que el Paraguay en diacronía, desde la Cédula real de 1527, hasta las comunidades menonitas de hoy en el Chaco, y en otras partes, pasando por un sin fin de comunidades sin transculturación con las demás, tal como fue el caso de las ínsulas jesuitas en el XVIII, y en sincronía, por las actuales comunidades indígenas y extranjeras, que vuelven a formar una Babel horizontal en el Chaco, conforma hoy una constelación multicultural y multilingüe, un archipiélago cuyas ínsulas no se conectan entre sí, o peor son víctimas de presiones de parte de los otros grupos, como es el caso de las comunidades indígenas.
Un archipiélago de ínsulas por lo tanto que no conforman netamente una homogeneidad nacional y en lugar de transculturar entre sí, deculturan e incluso aculturan a los grupos dominados, en especial a los indígenas del Chaco bajo la tutela de menonitas, misiones religiosas de diversas índole y O.N.G, cuyos intereses se extralimitan a veces de lo proselítico y/o humanitario …
Eso en cuanto a insularidades internas, respecto de las insularidades externas, basta con mirar un mapa para fijarse en el carácter sumamente aislado del país, limitado por el Chaco al este, desierto-pantanal, vestigio del mar interior Eupana, y al oeste perfectamente cercado por tres ríos, Paraguay, ¨Paraná y Apá, y las cordilleras gemelas de Amambay y Mburucayú lindantes con Brasil.
Es más por su situación de país enclavado entre dos superpotencias, Brasil y Argentina, pese a la voluntad aparente de integración regional del Mercosur, el Paraguay sigue siendo hoy en día "la isla de tierra sin mar" evocada por Roa y otros intelectuales paraguayos.
Su insularidad antigua y natural también es detectable, como era de pensar, en una de las etimologías guaraní del país, PARA/GUA/Y, con el lexema base para-' mar', el infijo de procedencia -gua-'de', y el súper monema -y, de sufijo,'agua, río', vendría a significar'río procedente del mar', o sea que el Río Paraguay viene a designar todo el país, (y su capital en su forma oxítona: para/gua/ý), y en sus propias formas y contenidos, alude al brazo de mar que enlazaba Eupana con el Atlántico…
Ahora bien, ¿por qué elegí titular esta parte así, qué tienen que ver las diferentes comunidades heterogéneas que componen el país con la ínsula de Sancho Panza? El término'ínsula', además de ser un arcaísmo por'isla', (< lat. insula), designaba antes un gobierno terrestre de poca importancia, o sea una'isla terrestre', tal

También el Paraguay es un caso especial en el Mercosur y así lo entiende y manifiesta su actual presidente Nicanor Duarte Frutos, con acentos de Rodríguez de Francia, en una rara y reciente asociación con Tabaré Vásquez, por las papeleras, Morales y Chávez, en contra de las dos súper-potencias, Argentina y Brasil, -que ponen trabas a sus exportaciones y van hundiéndolo al país en una insularidad mayor aún-. En efecto, el Presidente paraguayo a la par que su alter ego uruguayo, cuestiona la utilidad y viabilidad del Mercado Común del Río de la Plata, nacido en Asunción en 1991…
Además, tal como lo sugiere el precioso exergo de Saer, parece ser un país en el cual las ínsulas van regenerándose a sí mismas, desdoblándose como los pólipos de los corales, hacia lo infinito, y sobre todo en los momentos de mayor tensión, por ejemplo los estudiantes que se renovaron toda la semana durante el marzo paraguayo, a pesar de las muertes, en marzo de 1999, que crearon un último foco de resistencia, una aporía, (como el Quilombo del Gran Chaco), frente a los malos hábitos y hálitos de las dictaduras: "¿El país soñado sólo puede construirse en una plaza convertida en Isla de la Utopía durante seis días?, (Colman Gutiérrez 2004: contratapa)
Por último, para darle un improbable fin a este tema tan complejo de la utopía/distopía/aporía insular del Paraguay, vamos a dejarle la última palabra a Juan Carlos Herken, -citado por René Frégosi en su magistral trabajo sobre el Paraguay: "El Paraguay no es un país, es una obsesión…", (Frégosi 1997: 7)-. O sea que en la atracción que produce en la gente aquel país secreto, sea paraguaya o no, se nota clarito un puro caso de "transferencia insular", -como dirían los psicoanalistas-, en todo caso es lo que trasciende de aquella cita tan hermosa y polisémica…
De verdad que el Paraguay atrajo y sigue atrayendo a muchos, fue un refugio, el último reducto para muchos condenados de la tierra, que tornaron en un sin fin de aporías y distopías, que hoy día muestran la mayor riqueza y variedad a nivel antropológico, una nueva Babel horizontal en el Chaco…No obstante nuestros análisis, desde una perspectiva crítica, revelan una sociedad fragmentada y con poca transculturación entre sus grupos, en la cual proselitismo y dominio económico siguen siendo las peores armas de aculturación, sobre todo para el mundo indígena, en proceso de extinción en ciertos casos…


Imprimer cet article