METAFORISMOS, JUEGOS DE ARMAR DE LA ESCRITURA Y DEL HOMBRE, DE AUGUSTO ROA BASTOS"

Eric Courthès


ÉTUDES LITTÉRAIRES ET ESSAIS
Date de publication : août 2008

En todo caso, aquellos juegos de armar de la escritura y del amor, en un punto se tocan, la alteridad, sin la percepción exacta y apasionada del otro, sea texto o ser humano, no existimos, o entonces muy parcialmente, John Fante en su tiempo ya lo acertó: "Para escribir hay que amar y para amar hay que comprender.", (Fante, 2002, 142).

I) Resumen:

Los Metaforismos que vamos a analizar constituyen un doble de la obra existente y ausente de Augusto Roa Bastos, proviniendo de un palimpsesto cuya extensión nadie hoy en día puede medir, y del cual ciertos estratos no han conocido la edición, tejiendo entre sí su propia coherencia interna, al destacarse de sus respectivas ficciones.

En aquel terreno pluritextual, -tan polifónico como el tema Elegguá de Omar Sosa-, (Sosa, 2001), Roa nos enseña a jugar a volver a construir su obra, (Zé, 2002) y sobre todo su pensamiento, a partir de metáforas aforísticas, habitadas también por la trascendencia del lenguaje y de tres ejes dominantes: la Escritura, el Hombre y la Mujer, y el Amor…Para estos últimos dos puntos, véase mi reciente artículo de Palabras Escritas, (Courthès, 2006 h).

Y entonces, el texto que vamos tejiendo nosotros mismos, el genotexto, deja entrever algunas zonas de significado, a partir de las cuales se puede apreciar su genio de la escritura endotextual, su extraña poética de la ausencia y su innegable dimensión filosófica.

En todo caso, aquellos juegos de armar de la escritura y del amor, en un punto se tocan, la alteridad, sin la percepción exacta y apasionada del otro, sea texto o ser humano, no existimos, o entonces muy parcialmente, John Fante en su tiempo ya lo acertó: "Para escribir hay que amar y para amar hay que comprender.", (Fante, 2002, 142).

Eric Courthès

Universidad de París IV,

CRIMIC SAL,

La Sorbona



"Metaforismos", juego de armar de la Escritura y del Hombre,

de Augusto Roa Bastos

I) Resumen:

Los Metaforismos que vamos a analizar constituyen un doble de la obra existente y ausente de Augusto Roa Bastos, proviniendo de un palimpsesto cuya extensión nadie hoy en día puede medir, y del cual ciertos estratos no han conocido la edición, tejiendo entre sí su propia coherencia interna, al destacarse de sus respectivas ficciones.

En aquel terreno pluritextual, -tan polifónico como el tema Elegguá de Omar Sosa-, (Sosa, 2001), Roa nos enseña a jugar a volver a construir su obra, (Zé, 2002) y sobre todo su pensamiento, a partir de metáforas aforísticas, habitadas también por la trascendencia del lenguaje y de tres ejes dominantes: la Escritura, el Hombre y la Mujer, y el Amor…Para estos últimos dos puntos, véase mi reciente artículo de Palabras Escritas, (Courthès, 2006 h).

Y entonces, el texto que vamos tejiendo nosotros mismos, el genotexto, deja entrever algunas zonas de significado, a partir de las cuales se puede apreciar su genio de la escritura endotextual, su extraña poética de la ausencia y su innegable dimensión filosófica.

En todo caso, aquellos juegos de armar de la escritura y del amor, en un punto se tocan, la alteridad, sin la percepción exacta y apasionada del otro, sea texto o ser humano, no existimos, o entonces muy parcialmente, John Fante en su tiempo ya lo acertó: "Para escribir hay que amar y para amar hay que comprender.", (Fante, 2002, 142).



II) Introducción

Primero, debemos confesar que habíamos excluído de nuestros recientes estudios sobre la transtextualidad en la obra de Roa Bastos, (Courthès, 2006, a, b, c, d, e), Metaforismos, la última obra publicada por al autor solito, en efecto, después de 1997, Roa sólo publicó obras colectivas, (Roa Bastos, 2001), (Maciel, 2002).

Y esta lectura posterior a los artículos y ensayos ya mencionados no pudo sino agudizar nuestra visión del texto roabastiano, rico en intertextualidad, hipertextualidad y sobre todo endotextualidad. De hecho, este librito de metáforas aforísticas vuelve a decir la obra entera en filigrana e incluso la obra ausente, no faltan en efecto los borradores u obras acabadas que Roa nunca publicó, y que han sido elegidos por el autor para completar estos pensamientos breves y complejos. Roa afirma de antemano en la tapa lo endotextual de esta obra, sacada de su propia obra, presente o ausente: "Esta selección está entresacada de algunas de mis obras que se mencionan aquí por orden cronológico; de borradores inacabados o destruidos; también de cuadernos de apuntes y de cartas con amigos lejanos…", (Roa Bastos, 1996, tapa)



Los Metaforismos no sólo dicen una Escritura que se mira y se analiza, sino que también constituyen una profunda reflexión sobre él mismo, el Hombre y la Mujer, y el Amor, para sólo mencionar los ejes más relevantes, en esta obrita más bien ignorada por la crítica, pese a su innegable carácter de confesiones últimas e intimas…



II) Marco teórico de la transtextualidad

Como ya lo hicimos en nuestros estudios anteriores de semiótica textual ya citados, nos parece importante distinguir, y hasta cuestionar, los habituales conceptos de semiótica sacados habitualmente de Julia Kristeva y Gérard Genette, (Genette, 7-18). Primero porque las nociones de intertextualidad e hipertextualidad tienden a sobreponerse en la crítica actual, y luego porque la hipertextualidad, tal como Genette la define, no diferencia la naturaleza de "la operación transformativa", (Genette, 14) que forzosamente separa un hipertexto auctorial, muy presente en la obra de Roa, de un hipertexto alógrafo.

Por último, porque en el caso de don Augusto, la interrogación sobre el texto de por sí, la Escritura de la Escritura, de un texto que se pone en escena y se genera a sí mismo, es tal, que la categoría de hipertexto auctorial tampoco alcanza. Y ello sin tene

     
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  • IX) Escribir el Hombre

    Si la escritura y todos los datos conexos ocupan el centro de este librito, hay otra entrada que sobresale, el hombre, y más aún la mujer, desempeñan un papel muy relevante.

    En efecto, ¿de qué o de quién nos hablan estos metaforismos? Pues de modo paradójico, para un autor que rechaza su estatuto, nos hablan del mismo autor, en este "espejo primordial", (R.B. Pujol, 18), es su propia cara la que va perfilándose.

    Carlos Pujol incluso sostiene que se trata de una especie de ficción, compuesta de un colage de ficciones, sin trabazón narrativa, que terminan formando un autorretrato: "Todo eso, que originariamente formaba parte de sus novelas, desgajado en "metaforismos", compone un nuevo corpus que no tiene ilación narrativa, pero que en su totalidad dibuja la silueta del escritor, acaba por ser como una larguísima e indirecta metáfora de sí mismo.", (R.B.Pujol, 19).

    Lo seguro desde un punto de vista pragmático es que el lector sin horizonte de espera definido, o confrontado con varios al mismo tiempo, tiende a destacar estos metaforismos de su semiotopos ficticio original, (Ezquerro, 24), hasta el Supremo pasa por el trapiche de esta re-lectura específica. Por último, frutos de textos ausentes o presentes, y organizados según su propia coherencia:'escribir-yo-hombre-mujer-vida-muerte-Dios', sin retomar necesariamente la cronología de los diferentes hipotextos, crean nuevas interpretaciones al tejer entre sí nuevos enlaces. Otra vez, a uno le tocaría inventar un nuevo concepto para decir esta capacidad transfinita para provocar la re-lectura, y finalmente, golpe supremo, para tejer su propia imagen, -cuando hizo de la ausencia su poética-, en filigrana…

    En este afán endotextual de la escritura, es a sí mismo a quien el autor está buscando y son fragmentos de verdad suya los que deja que trasluzcan: "El hombre más sensato y más virtuoso lo es sólo en apariencia gracias a las locuras menores que se permite en privado.", ([52], 38, Yo el Supremo). También cuando nos habla de "un hombre de edad avanzada, (que) estaba habitado por una juventud clandestina que le permitía jugar furtivamente al Rey David con adolescentes quinceañeras…", ([60], 39, Yo el Supremo). ¿No será en realidad una alusión al abuelo de Félix Moral, que aparece luego en El fiscal, (Roa Bastos, 1996, 16), bajo los rasgos de Ezequiel Gaspar, mediante la cual el autor, otra vez, nos hablará de él, o de sus pulsiones atávicas?

    Empero, de seguro es cuando nos habla de la mujer que Roa nos habla más de él, sin duda porque fue una de las mayores preocupaciones de su vida, de "su no siempre dichosa experiencia humana", (Roa Bastos, 1993, 26), tal como la de Félix Moral, el personaje-narrador más autobiográfico de su obra, (Courthès, 2006 e).

    En cuanto al hombre, en su acepción filosófica, cada vez lo encuentra menos humano, hasta los hombres dominantes no son sino hombres, y no dioses, como a algunos les encantaría demostrarlo. Hallamos en este último metaforismo uno de los pilares de su obra entera, "la imagen del hombre", (Courthès, 2006 e) ocupa ahí un lugar céntrico, confrontado con sus límites y con Dios en Hijo de hombre, con su propio ego y locuras del poder en Yo el Supremo, con la mujer en El fiscal: "Los hombres más hombres no son más que hombres, y éstos cada vez menos hombres.", ([53], 38).

    De la Escritura al Hombre, a no ser que resulte ser al revés, la trayectoria toda de la obra de Roa vuelve a surgir en esta última obrita, bajo las múltiples facetas metaforísticas de un talento literario sin igual, ni siquiera entre los mayores escritores latinoamericanos…

    09 01 2007
  • août 2008